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Las diferencias entre el BESPOKE, el MADE TO MESURE y el TAILOR MADE

Boutique Toulouse

En una época en la que el ready-to-wear es el rey de la moda gracias a la velocidad en la que cambian las tendencias y a la demanda de nuevos productos para usar en el día a día, un antiguo amigo asoma en el horizonte. Y es que en los últimos años parece que hemos vuelto a valorar el trabajo y la calidad del “hecho a mano” y el “hecho a medida”. En concreto, los hombres vuelven a fijarse en las modas de antaño en las que ir al barbero o al sastre era lo más normal del mundo y que hoy en día, con la feroz competencia de lo “hecho en serie”, se perciben como pequeños lujos.

En el mundo masculino el ejemplo más icónico del “hecho a medida” lo encontramos en el mundo de la sastrería. Y es que el hombre de hoy quiere volver a parecerse al gentleman o al dandy de antaño y sabe que para que un traje le quede como a aquellos caballeros, las tallas universales no son sus aliadas. Las marcas lo saben y llevan años intentando ofrecer servicios de tailoring para cubrir esta demanda. Pero dentro del universo del “hecho a medida” encontramos variedad de opciones y precios. Y es que aunque hoy en día se hable mucho de tailoring, made to mesure, bespoke, su misura, etc., no todo se refiere a lo mismo y las diferencias entre unos y otros son abismales.

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Paulo Mateus, Store Manager de Ermenegildo Zegna en Paseo de Gracia (Barcelona), nos ayuda a clasificar los tipos de “hecho a medida” en tres grupos: el bespoke, el made to mesure o su misura, y el tailoring o made to order.

El traje bespoke, que en Ermenegildo Zegna sería el Personalized Project, es el tipo de sastrería más personalizada ya que es 100% artesanal o, en algunos casos, un 85% artesanal y un 15% industrial. En el traje bespoke se toman las medidas exactas del cliente y se crea desde cero y en exclusiva. Así pues, para la confección de este tipo de traje el cliente puede elegir todo:

  • Podrá elaborar el “boceto” del traje junto al sastre y, por lo tanto, elegir el diseño;

  • el tejido y el color;

  • el tipo de cierre;

  • los pespuntes;

  • si quiere los ojales calados o no;

  • la anchura y forma de la solapa;

  • el tamaño de los bolsillos;

  • o la altura del cuello.

Para crear un traje tan personalizado y de manera artesanal el cliente deberá esperar entre 3 y 6 meses, entre los cuales se realizarán varias pruebas, para que el traje esté listo, dependiendo del nivel de personalización que se pida y de la marca. En el caso de Ermenegildo Zegna “el cliente debe agendar una visita a través de la web a una de las tiendas de la marca para la toma de medidas y el diseño del traje. A partir de ese día la confección del traje puede tardar entre 5 y 6 meses y se entregará con una funda dedicada y una carta firmada por Ermenegildo “Gildo” Zegna, CEO de la marca”, explica Mateus. Así pues, se trata de una experiencia de lujo única y personal que le da aun más valor a las prendas adquiridas. En Barcelona encontramos Santa Eulalia, la tienda emblemática de mediados del Siglo XIX que ha realizado históricamente los trajes del Rey España a su visita a la ciudad condal. Con una larga tradición de sastrería, Santa Eulalia se caracteriza por ofrecer un servicio personalizado y cercano con clientes de toda la vida que buscan trajes hechos a mano de máxima calidad. En Madrid, la sastrería Yusti de 1914, con gran tradición familiar, ofrece al caballero de hoy pero con reminiscencias de antaño un lugar en el que no solo encontrará un servicio de sastrería sino todo lo referente al lifestyle del nuevo dandy.

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Por su parte, el traje Made-to-Mesure o Su Misura es un paso intermedio. Se trata de una confección 50% artesanal 50% industrial en la que el traje se hace a medida y con un patrón personal en la que cada pieza del “esqueleto” se cose a máquina. El cliente puede elegir:

  • Tejido y color;

  • forma de la solapa;

  • bolsillo recto u oblicuo;

  • y si quiere ojales calados o no

En cambio, no puede elegir:

  • los pespuntes;

  • el tamaño de la solapa;

  • o el tamaño de los bolsillos.

En este caso, el traje puede tardar aproximadamente unas 3 semanas y las pruebas necesarias se realizarán con el traje ya confeccionado y se harán los retoques sobre este mismo. Así pues, el Su Misura ofrece “un traje de máxima calidad sin la necesidad de esperar tanto tiempo como con el bespoke a cambio de sacrificar la personalización de algunos detalles”, dice Paulo Mateus. Es por eso, que este tipo de traje es el más demandado por los amantes del “hecho a medida” ya que su proceso de confección es mucho más corto y la calidad sigue siendo muy alta. Marcas como Dior, Hugo Boss, Ermenegildo Zegna, Armani, o Ermanno Scervino también ofrecen este servicio intermedio entre el bespoke y el tailor made. Trajes de alta calidad, hechos a medida y con un gran nivel de personalización que los convierte en la alternativa perfecta para aqullos que no quieren invertir en un traje 100% hecho a medida.

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Por último, el traje tailor made o Made-to-Order es la última moda entre las tiendas de low cost o de precio medio, como Massimo Dutti o Emidio Tucci, ya que se trata de personalizar piezas ya confeccionadas. En este sentido, se basa más en una experiencia integral de compra que permite al cliente elegir entre un número limitado de trajes y personalizar algunos detalles como:

  • El tejido;

  • el cierre: 1, 2 o 3 botones; simple o cruzado y 1 o 2 aberturas;

  • el tipo de bolsillo;

  • el tipo de solapa;

  • los hilos de los pespuntes;

  • el forro;

  • el tipo de botón;

  • o los fieltros.

Así pues, el fin es el de customizar piezas ya seleccionadas con un patrón estándar permitiéndonos hacer ciertas rectificaciones para ajustarlo a la medida del cliente. Una muy buena opción para aquellos que no se pueden permitir o no quieren comprar un traje hecho a medida, que lo necesitan de forma rápida y que quieren darle un cierto toque personal.

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Los hombres con dificultad para encontrar trajes de su talla siempre han buscado este tipo de servicio en el que las prendas se adaptan a la perfección a las medidas y formas de cada uno”, explica Mateus, “pero hoy en día también hay muchos otros hombres que lo que buscan es la exclusividad y el gusto por los detalles que se consigue con este tipo de personalización”. En este sentido encontramos que aunque en aumento siguen siendo pocos los hombres que deciden hacerse un traje a medida a no ser que sea para una ocasión muy especial. “El consumidor más maduro se lo piensa dos veces porque compra con la cabeza y comparando precios, en cambio, el consumidor menos maduro o de economías emergentes suele estar más dispuesto a gastar el dinero en excentricidades o productos más exclusivos sin pensar demasiado en el precio”, afirma. Lo que tiene claro Paulo es que el consumidor, “una vez que se acostumbra -al traje hecho a medida-, le cuesta dejarlo”.

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